lunes, 17 de octubre de 2011

Lunes corriente

Y ahí estaba yo, apuntando mis absurdos pensamientos en  un cuaderno de pentagramas en medio del Paseo de la Castellana, sentada en un banco cercano a la glorieta de Emilio Castelar, como otro lunes normal o al menos eso quería aparentar, ¿era sólo otro lunes? o ¿acaso es qué algo no había cambiado en mi vida?
Las respuestas a estas dos preguntas eran obviamente negativas.
De repente una hoja cayó a mi lado, por un momento levanté la cabeza, la presté atención por un par de segundos e incluso entonces pensaba en lo mismo en lo que pensaba antes de que aquella marrón hoja cayese ante mi. Muchas otras lo habían hecho antes pero el porqué de que aquella consiguiese captar mi atención lo desconozco hasta yo misma.
La multitud pasaba delante de mí, como las muchas otras hojas, algunas de ellas parecían dirigirse al mismo destino que yo, la academia de inglés, para qué mentir incluso allí seguiría pensando en la misma hoja, en ese nombre que no paraba de repetirse en mi cabeza, esa misma desquiciante sonrisa que por desgracia había visto pocas veces pero que me cautivaba, sí, como durante todo el resto del día, no te conseguía sacar de mi cabeza, sigo sin conseguirlo y lo mejor de todo es que no hay ninguna razón para tener que hacerlo.

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