La luz entristecida entraba por la ventana, un día gris e insípido pasaba ante mis ojos. Nada iba mal, todo era normal extremadamente normal. Cómo podía ser esto así si era el día peor soñado para los supersticiosos.
Mientras llegaba a casa lo noté, algo no iba bien la luz salía con miedo, las margaritas de la calle anterior se habían marchitado, no había visto ni un sólo pájaro ni una sola hoja caer en todo el día... Y entonces lo supe, antes de que me lo dijesen directamente.
Las mejores mentes se pierden , se van, se alejan, se dirigen al lugar que nadie conoce, al que muchos creen conocer sin haber estado nunca en él. Y mientras tanto todo sigue mientras unos se aman otros lloran por el ser amado. Poco contacto no supone que no tenga importancia, sí que la tiene.
Humedad, las lágrimas corren por mis ojos si poder evitarlo. . .
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